Mi perro se está haciendo mayor: cómo vigilar su salud

Con el paso de los años, nuestros perros cambian. Caminan un poco más
despacio, duermen más horas o ya no tienen la misma energía de antes.
Envejecer es un proceso natural, pero hacerse mayor no debería ser sinónimo de
dejar de vigilar su salud.

Como veterinarios, vemos a menudo problemas que podrían haberse detectado
antes si hubiéramos prestado atención a pequeños cambios o realizado revisiones
periódicas. Por eso, queremos ayudarte a saber qué observar en casa y cuándo
consultar. 

¿Cuándo consideramos que un perro es “mayor”?

De forma general, consideramos que un perro entra en la etapa senior a partir de
los 7 años, aunque esto puede variar según su tamaño y raza.

Esto no significa que esté enfermo, sino que entra en una etapa en la que conviene
prestar más atención a su salud.

Señales a las que prestar atención en casa.

Muchas enfermedades en perros mayores comienzan de forma silenciosa, con
cambios tan progresivos que pueden pasar desapercibidos. Algunas señales de
alerta frecuentes son:

Cambios apetito/peso Come menos o pierde peso sin motivo
Gana peso aunque coma lo mismo
Cambios actividad Menos ganas de pasear o jugar
Se cansa antes
Cambios respiratorios Tos persistente
Jadeo excesivo
Intolerancia al ejercicio
Cambios comportamiento Está más apático o irritable
Duerme más de lo habitual
Parece desorientado en algunos momentos
Cambios físicos Aparición de bultos
Heridas que tardan en curar
Cojeras persistentes

Muchos de estos signos se atribuyen a “la edad”, cuando en realidad pueden
indicar problemas tratables.

¿Por qué son importantes las revisiones en perros mayores?

Las revisiones periódicas permiten detectar problemas antes de que den
síntomas graves.

Revisar no significa “buscar problemas”, sino:

  • Ajustar cuidados
  • Adaptar tratamientos
  • Anticiparnos a complicaciones

¿Qué pruebas nos ayudan a vigilar la salud de un perro senior?

No todos los perros necesitan las mismas pruebas, pero estas son algunas de las
herramientas más útiles en el seguimiento de pacientes mayores.

Analítica de sangre y orina: para valorar órganos, anemia o inflamación entre
otras cosas.

Radiografías: para evaluar corazón, pulmones, huesos y articulaciones.

Ecografía abdominal: muy útil para revisar hígado, bazo, riñones… o detectar
masas.

Según el caso, pueden recomendarse otras pruebas.

La clave no es hacer muchas pruebas, sino las adecuadas para cada paciente.

¿Cada cuánto deberían hacerse estas revisiones?

La frecuencia dependerá de cada perro, pero en general recomendamos:

  • Al menos una revisión anual
  • Revisiones semestrales si existe alguna enfermedad o cambios clínicos

Detectar a tiempo marca la diferencia

Algunas enfermedades, incluidos ciertos tumores, no producen síntomas en fases
iniciales. Detectarlas a tiempo puede permitir tratamientos menos agresivos y una
mejor calidad de vida.

Cuidar de un perro senior no es medicalizarlo, sino acompañarlo mejor en esta
etapa de su vida.

Vigilar su salud también es cuidar

Tu perro sigue siendo el mismo compañero de siempre, solo que ahora necesita
un poco más de atención.

Las revisiones periódicas nos permiten adaptarnos a sus necesidades y ayudarle a
vivir más y mejor.

Si tu perro se está haciendo mayor o has notado algún cambio que te preocupa,
una consulta de revisión senior puede ayudarte a resolver dudas y cuidar su salud
con tranquilidad.

Estamos aquí para ayudarte y acompañarte en cada etapa de su vida.

Tania Ramos Folgueiras
LV. Veterinaria, PGCert. Oncología

By clicking "Agree" you accept the storing of cookies on your device to enhance site experience, analyse site usage and enhance our marketing efforts. To find out more please read our cookies policy.